Cuando me incorporé a BCG pensé que lo que podría aprender en la firma sería de cierta forma limitado. ¡Era ingeniero con cuatro años de experiencia en estrategia en una gran multinacional y me acaba de graduar por MIT! Sin embargo, estaba muy equivocada.
Mi primer caso fue en el sector bancario, un sector que desconocía por completo. En una semana tuve no sólo que entender toda la dinámica del negocio bancario en general sino analizar la situación competitiva de partida de nuestro cliente y, en particular, del negocio que le preocupaba en especial. ¡Y lo hice! Y además 11 semanas después pude justificar ante el cliente un impacto real de 8 M € (¡Esta vez no era un case study!).
Lo más sorprendente es que aquella experiencia no fue un caso aislado sino que se ha convertido en mi día a día en BCG desde entonces.
He trabajado en varios sectores y negocios distintos resolviendo problemas y situaciones que nunca me hubiera imaginado. Todo gracias en parte al apoyo de equipos de gente con perfiles muy variados que me han aportado nuevas perspectivas a la hora de afrontar los problemas. Incluso siendo gerente continúo aprendiendo de los asociados y consultores que trabajan conmigo. Este continuo aprendizaje mantiene vivo el reto intelectual y el estímulo que me llevó a hacer en su día el MBA.