Cuando decidí aceptar la oferta de BCG para realizar mis prácticas de verano, no tenía nada claro qué quería hacer con mi carrera profesional. Pero, desde mi primer día en BCG pensé que tal vez hubiera encontrado mi sitio. Veía cómo, con apenas 20 años, participaba en un importante proyecto, codo con codo con la dirección de una importante caja de ahorros y, lo más importante, con unos compañeros jóvenes y divertidos, pero muy bien preparados.
Al terminar las prácticas recibí una oferta de BCG que acepté y, tras más de dos años, sé que tomé la decisión adecuada. No hay un solo día en el que deje de aprender. Como decía uno de los socios: "Es mucho más fácil llegar más alto cuando se camina a hombros de gigantes".